PI o PNLa similitud de ambos trastornos en su estructura de personalidad y en su vertiente conductual, por un lado, y el hecho de que ninguno de los dos esté reconocido en los manuales de diagnóstico oficiales, por otro, nos hace considerar la necesidad de iniciar un diagnóstico diferencial entre perversos narcisistas y psicópatas integrados o subclínicos.

Diversos estudios indican que <<el psicópata integrado/subclínico “con éxito” o no criminal es una persona que cumple con los criterios de la psicopatía pero que no se involucran en conductas delictivas; tema aparte es que sean potencialmente delincuentes.>> (1) (p.34) Según Cleckley, el psicópata subclínico tiene como características (entre otras): Encanto superficial y notable inteligencia, ausencia de nerviosismo, falsedad, deshonestidad, uso de la mentira, incapacidad de experimentar remordimiento o vergüenza, egocentrismo e incapacidad de amar, pérdida específica de intuición e insensibilidad en las relaciones interpersonales…

Las características del perverso narcisista son parecidas. Bouchoux indica que <<En apariencia es amable y puede fingir compasión y simpatía. Es seductor y, si es preciso, puede mostrarse muy servicial, sobre todo si eso le permite alcanzar sus objetivos, a menudo a costa de los demás. No tiene nunca en cuenta las necesidades ni los sentimientos de los otros salvo para utilizarlos, manipular a su víctima, aislarla y conseguir que haga lo que él quiere. Es egocéntrico y […] mentiroso. Cuanto más menosprecia a su víctima, más fuerte se siente. Si tiene angustia, rápidamente hace experimentar al otro esta misma angustia.>>(2)(pp. 13-14)

Ambos ejercen maltrato psicológico hacia su víctima, caracterizado por patrones de relación destructivos, reproches, gaslighting, intentos de control y aislamiento; engaño, humillación y desprecio; manipulación, negación de los errores y culpabilización externa para no cargar con ninguna responsabilidad y someter a la víctima. También manifiestan discrepancias entre el comportamiento público y el privado (doble fachada).

Entonces, si su comportamiento es tan similar, ¿en qué se diferencian?

Atendiendo a las revisiones teóricas consultadas y a la experiencia clínica consideramos que la principal está en la angustia o sufrimiento interno y en la causa de la patología. Podríamos afirmar que todos los psicópatas son narcisistas, pero no todos los perversos narcisistas son psicópatas. El perverso narcisista sufre, tiene conflicto interno entre la imagen ideal que quiere mostrar hacia fuera y lo que realmente siente en su interior. Tiene miedo de ser descubierto. Para evitarlo, se las ingenia para negar su propia sombra y convencer que es su víctima la defectuosa, la problemática y la culpable.

El psicópata integrado, en cambio, no sufre, no tiene conflicto interno. No tiene miedo a reconocer su propia sombra (a menos que le supusiese no conseguir sus objetivos y la negaría por pura estrategia). Está por encima del bien y el mal del ser humano, sólo se ajusta a su ley: satisfacer sus necesidades egoicas por encima de todo. Al no superar la perspectiva egoísta, el otro no es tenido en cuenta ni visto porque sólo es un instrumento para satisfacer su deseo.

El PN pretende ser alguien especial y privilegiado, no supera la perspectiva egocéntrica y eso le impide ponerse en el lugar del otro. Cuando el mundo no gira a su alrededor como él/ella quiere, destruye a su víctima procurando no ensuciarse las manos, es decir, evitando manchar la imagen ideal que quiere proyectar.

El PN reacciona desmesuradamente al tocarle sus heridas narcisistas, esto es, todo aquello que cuestione la imagen ideal de si mismo. Al PI le es indiferente que le toques nada, sólo reacciona en base a los objetivos que quiere satisfacer. El psicópata destruye por estrategia fría, por experimentar control y poder, no para evitar su propia locura como el perverso. Y así como el perverso narcisista destroza sin soltar, el psicópata integrado suelta cuando la víctima ya no es útil.

El perverso narcisista aumenta su autoestima depreciando la de su víctima. Quiere sentirse por encima de la víctima y tiene, al mismo tiempo, miedo a perderla; la víctima está para renarcisizarse (subirse la autoestima). El psicópata integrado tiene una “autoestima” casi inmune, ya que se siente muy por encima de los demás; ni se plantea que el otro esté a su altura o pueda en modo alguno hacerle sufrir; la víctima no está para que le suba la autoestima, sino para utilizarla y poder satisfacer sus objetivos.

Podríamos afirmar que, así como en el perverso narcisista hay sombra en su interior y necesita dividirse en dos para no reconocerla y proyectarla hacia su víctima, en el psicópata integrado no hay sombra, sino vacío y frialdad reptiliana.

Proyectar, negar, descalificar, mentir y engañar, culpar, manipular la realidad, ridiculizar, amenazar, provocar a la víctima para que se defienda, abusar del poder, mostrar falta de empatía… son indicadores de maltrato psicológico que ejercen ambos perfiles. Es la causa intrapsíquica que lo origina y la finalidad de este maltrato lo que los diferencian.

Con todo, es preciso recordar que raramente hay perfiles puros. Si entendemos estas características como rasgos de personalidad o patrones de conducta, éstos se pueden mezclar en distintos grados según las características únicas y personales de cada individuo, por lo que podemos encontrarnos personas que utilicen mecanismos perversos narcisistas y tengan algunos rasgos psicopáticos, y psicópatas integrados que utilizan algunos o bastantes mecanismos perversos narcisistas.

© Xavier Oñate Pujol con la colaboración de Silvia Solla Fundín. Julio 2017
 

(1) POZUECO Romero, J.M. et alter. Psicópatas integrados/subclínicos en las relaciones de pareja: perfil, maltrato psicológico y factores de riesgo. Papeles del psicólogo, 2013. Vol.34(1) pp. 32-48.

(2) BOUCHOUX, J-C. Los perversos narcisistas. Ed. Arpa. 2016

JARNE, A. et TALARN, A. (comp.) Manual de psicopatología clínica. Ed. Fundació Vidal i Barraquer y Paidós Ibérica. 2000.