re_centauryHas tenido alguna vez un ataque de ansiedad? Parece como si las paredes te encarcelásen. El corazón comienza a acelerarse, las manos sudan, la respiración se vuelve superficial y te das cuenta de la opresión en la garganta o la boca del estómago. Estos son algunos de los síntomas físicos que acompañan a la reacción emocional que llamamos ansiedad. En su forma más extrema, la reacción de ansiedad se transforma en un ataque de pánico, y eso es verdaderamente aterrador.

La ansiedad puede afectar a cualquier persona en algún momento de su vida, pero para muchas las reacciones de ansiedad son tan graves que en realidad acaban desarrollando una fobia a los ataques de pánico y la ansiedad, y el problema se intensifica aún más a medida que tienen más miedo de tener un ataque de ansiedad.

Según el psicólogo Estadounidense Peter Strong, hay una serie de principios que hay que tener muy presentes para gestionar la ansiedad con mayor eficacia.

Todas las reacciones emocionales son impulsadas por patrones repetitivos de pensamientos, basadas en creencias interiores sobre uno mismo y el entorno. Esto se conoce como “estructura cognitiva de la emoción”. Es el diálogo interno (popularmente llamado “rayada mental”) que te dices interiormente a ti mismo y que distorsiona completamente las percepciones de uno mismo y del mundo.

La Terapia Cognitiva (TCC) intenta ayudar a tomar conciencia de estas creencias tan arraigadas y los patrones de pensamiento negativo. Cuando descubres este diálogo interno negativo el terapeuta puede empezar a ayudar a cambiar estas creencias y patrones de pensamiento en una forma más positiva y basada en la realidad, evitando crear miedos irracionales.

Este es un primer paso muy efectivo hacia el éxito de la gestión de la ansiedad. Sin embargo, hay algo aún más fundamental que debe hacerse y que se enseña durante la terapia de atención plena: Cambiar tu relación con los propios pensamientos.

Sabías que Tú no eres tu mente?

Tú no eres tus pensamientos ni las emociones que éstos generan. Los pensamientos y emociones están en nosotros, pero no son nosotros. Desgraciadamente nuestra costumbre es identificarnos ciegamente con nuestros pensamientos y creencias y otras formaciones mentales que surgen debido a creernos que somos lo que pensamos y sentimos. A menudo, esto se describe en la psicología budista como estar “hechizado” por las formas de pensamiento que surgen del hábito. La mente te lanza literalmente un hechizo que te convierten en el pensamiento o la emoción que aparece. En la teoría de la atención plena, de esto se le llama identificación con los pensamientos. Por sí mismos, los pensamientos y las creencias no tienen ningún poder si no te identificas ciegamente con ellos y evitas caer bajo su “hechizo”.

La atención o conciencia plena nos permite romper el hábito de la identificación. Si surge un pensamiento generador de ansiedad, aprendemos a reconocerlo, conscienciarlo, pero evitando convertirnos en él. Aprendemos a sostener el pensamiento o la emoción conscientemente tal como es, sin reaccionar descontroladamente a él. Porqué si reaccionas a ese pensamiento o emoción de miedo, sin darte cuenta la alimentas y lo haces más grande y fuerte.

Paradójicamente, si no reaccionas al pensamiento o sentimiento de miedo, éste no tiene de qué alimentarse, por lo que empieza a perder fuerza y poder, iniciando su proceso de auto-disolución. Ninguna emoción puede sostenerse por sí misma sin que la alimentes a través de la identificación con ella y la posterior reacción mental.

La práctica de esta actitud ante los miedos y ansiedades que puedas tener no sólo te permiten experimentar estados de mucha más paz interior, sino también conectarte con tu poder interno y la confianza en ti misma y la vida.

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