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Category: Empatia

El perverso narcisista en el eneagrama

eneatipos eneagramaAprendiz de lo segundo y un poco más aprendido de lo primero, uno de mis intereses en los últimos meses ha sido el de cómo y donde encajar al perverso narcisista en el eneagrama. ¿Es un E8, un E6, un E2? Consciente de que mi conocimiento es limitado, pienso que lo mejor que puedo hacer es aportar una semilla a la comunidad, para que con la experiencia y conocimiento de otras personas, ésta germine, crezca y -me gustaría- dé frutos de los que nos alimentemos todos.

Para los que aún no lo conozcan, el eneagrama es un sistema de clasificación de 9 tipos básicos de personalidad, con 3 subtipos cada uno, y sus interrelaciones. Claudio Naranjo, a través de Oscar Ichazo, es quien ha realizado un trabajo más profundo en el conocimiento y difusión de este sistema taxonómico. <<Este mapa dinámico e interactivo muestra la forma básica que tenemos de percibir y organizar la realidad; la forma como vemos la vida. No es una colección de rasgos sino que alumbra aquello que está en la raíz del propio estilo, a las estrategias internas que gobiernan y dirigen nuestros actos; nuestros miedos y deseos más profundos”>>(1).

Y para los que tampoco lo conozcan, el Perverso Narcisista es un “maltratador de guante blanco” (definición de cosecha propia) o un “Santo maltratador Inmaculado (tomada de la periodista Mireia Suero). Lobo con piel de cordero, se trata de una persona encantadora, amable y atenta de cara a los demás (y contigo, al comienzo de la relación) pero que en un momento dado (normalmente cuando no satisfaces su ego) pasa a mostrar su “alter ego”, su cara más cruel e insensible: tergiversa la realidad, te miente, engaña, manipula, menosprecia, acusa, culpabiliza, desacredita… y ejerce un abuso de poder por la confianza que previamente le habías dado. Después de encantarte (hipnotizarte) y atarte, pasa a destruirte para alimentar su narciso.

Partiendo del excelente trabajo de Jean-Charles Bouchoux (2) en su libro “Los perversos narcisistas” Ed. Arpa, y previamente del psicoanalista J-P Racamier, podemos comprender que la perversión narcisista en un mecanismo psíquico de defensa que consiste, muy resumidamente, en volver loca a la víctima para evitar la propia locura. Desprecia a su víctima, la desacredita y le hace creer que lo que sus sentidos perciben es erróneo; la culpa de forma exclusiva de los problemas que tienen negando cualquier responsabilidad sobre ellos (o como mucho se justifica) y atribuye toda la maldad a su víctima. De este modo, el PN queda limpio y sin cargo de conciencia. Es un maltrato que no deja rastro físico, pero es devastador a nivel emocional y psicológico.

Pues bien, ¿en qué eneatipo encaja un perverso narcisista? A día de hoy, la conclusión a la que he llegado es que puede encajar en varios de ellos, y pienso que posiblemente lo haga en casi todos (el E9 es el que podría quedar fuera). Porque la perversión narcisista, hasta donde hoy sé, no es una “personalidad, sino un ajuste (bastante desajustado, ciertamente) para preservar la integridad psíquica del “yo”, por lo que esta defensa se puede desarrollar sobre varios tipos de personalidad. Este mecanismo de defensa es un intento de “ser alguien” haciendo que su víctima “no sea nadie”. Dado que la autoestima del PN está por los suelos, a pesar de las apariencias de ser alguien imprescindible (como buen narcisista), necesita sentir y constatar que “vale algo”, y lo hace fagocitando a otro/a que vale ese “algo” (su víctima) haciéndole creer que “no vale” nada, si no es gracias a él/ella.

A continuación expongo características de algunos eneatipos (o sus subtipos), extraídos de libros y páginas web, que reflejan características que se manifiestan en la perversión narcisista. Estaré encantado de recibir opiniones constructivas, experiencias personales, ampliación de información, así como aportaciones sobre otros eneatipos.

Comenzamos por el Eneatipo 7, la Gula:
<<Aunque tocado por el sentimiento de culpa, trata de escaparse distrayendo la atención del otro (y la propia) de sus fechorías. Las armas que utiliza para encantar y obtener el perdón y la aprobación del otro son la astucia y la seducción (la autoindulgencia es su fijación). Se complace de sus logros, confundiendo la astucia con la inteligencia. Hacer que el otro caiga en sus redes le devuelve una valoración narcisista de sí; no está interesado en conocer el sentimiento real del otro; su búsqueda constante es el sentimiento de satisfacción producto de sus propias habilidades.>> (3)

<<Es un hábil manipulador de las palabras, sobrepasando sinuosamente los límites de su conocimiento, seduciendo mediante su intelecto ya que tienen tendencia a convertirse en maestros al instante sin ni siquiera haber forjado una base.
Se lo podría comparar con un “Encantador de Serpientes”: a los charlatanes les gusta influir sobre los demás mediante el consejo, manipulan a través de las palabras, ponen “trampas” a la gente y hacen que esta lleve a cabo los proyectos del persuasor.
El Siete es el Eneatipo más narcisista del Eneagrama: si bien se dice que tanto el Tres y en menor medida el Dos son Narcicistas, el Siete les gana a estos dos Eneatipos por varios cuerpos. Son también los más difíciles de tocar espiritualmente, ya que se han creado una estructura de ego que parece a sus ojos ser un estado iluminado.
Tienden a ser muy exigentes: cuanto mayor es su ansiedad más im­pacientes se muestran con los demás y consigo mismos; nada ocurre con la suficiente rapidez, nada satisface sus necesidades. Mantenerse en movimiento significa rechazar el sentimiento de culpa y no lamentar sus actos. Por lo general, no desean herir a nadie, pero sus defensas les hacen difícil reconocer el dolor que causan, o darse cuenta de que lo causan. Impulsiva y ciegamente, van tras cualquier cosa que les prometa satisfacción inmediata, sin considerar el precio de sus im­pulsos.
El Subtipo de Auto-Conservación es el más terrenal y más sexual. Se parece más al Ocho Social , pero no llegan a tener la visceralidad del Ocho, ya que los Siete son mentales. Para este Siete, la palabra clave es “Familia”, a nivel de “Clan”o “Ghetto”. Establecen una especie de vínculos “mafiosos” con la gente que aman. Protectores con su familia y sus amigos, los ven como una extensión de sí mismos. Son muy astutos y persuasivos, como el Zorro de las fábulas.
El Subtipo Social es el que menos parece Siete, ya que sacrifica su Gula en pos de un Ideal Social. Su pasión es el “sacrificio”. Quieren ser Santos y buenos. Necesitan ser vistos como niños buenos. Te viven hablando de sus sacrificios. Su Narcicismo esta más oculto. Son más generosos y serviciales que los otros Siete. Astuto con cara de “chico bueno”, siempre consigue lo que quiere.>> (4)

Vistas estas descripciones, parece que un Eneatipo 7 en su peor estado encajaría en el perfil que estamos tratando. Aún así, continuaremos con el Eneatipo 2, el Orgullo. La descripción de transformación a la luz del eneagrama que hace Paolo Baiocchi en “27 personajes en busca del Ser” de C. Naranjo, me ha resultado muy reveladora. Refleja aquellas personas que necesitan ser necesitadas y que, si no lo consiguen, podrían hacérselo pagar muy caro a su víctima.

<<La construcción de una imagen de sí luminosa y exaltada debe ser alimentada por la necesidad de ser amado y adorado por el otro. Su orgullo necesita que el otro le considere indispensable e insustituible, sin tener conciencia de en qué medida, en realidad, es él mismo quien depende del otro. […] En su familia, el niño E2 ha sido fuente de alegría y plenitud. Tuvo, a menudo, el rol de aliviar dolores o carencias, e iluminar las sombras de la familia. Este  rol tan difícil no representó para él un reconocimiento auténtico o un valor, sino que fue la única forma que encontró para ser visto, pero se convirtió en una masiva defensa contra el dolor por la humillación de haber sido usado. La gran satisfacción narcisista de ser “la luz de los ojos de mamá” para los niños, o de papá para las niñas, se paga con la imposibilidad de cumplir un rol propio.
[…] Se podría definir al E2 como un “especialista del enamoramiento”, situación que hace que se sienta vivo. No puede evitar conquistar personas y territorios […]. Estar en el centro de la atención, o bien ocupar un lugar privilegiado le da la seguridad de que no será abandonado.>> (Naranjo Op. Cit.)

<<Un 2 social necesita ser alguien, y para poder ser alguien necesita utilizar más su mente. Al tratarse de una persona que quiere ser importante para poder alimentar su orgullo, debe ser capaz de seducir al entorno social, volviéndose un seductor de grupos, un ser distinguido. […]
El 2 social se sitúa por encima de sus padres de una manera no autoritaria, sino ambivalente. Por una parte adopta el rol de autoridad, por la otra quiere adquirir de la autoridad todo el poder para brillar. […] A nivel psiquiátrico, cuando un dos social entra en una crisis psicótica suele ocurrir que delira en un sentido maníaco creyendo frecuentemente -por lo menos en nuestra cultura- que es la reencarnación de Jesucristo […] caracterizada por la pseudogenerosidad, por la idealización interior del cariño y por un sentimiento de superioridad. […] Normalmente, ocurre una colusión incestuosa con el padre. En numerosos casos, la madre suele estar deprimida o es abandonadora o infantil, y requiere del hijo que ejerza un rol genitorial, mientras que el padre pone al hijo en un rol de paridad o de superioridad. Este desorden inicial, que persiste también en la vida adulta, crea un problema de límites y de falta de claridad en los roles. Así, el dos social se relaciona en modo poco claro con las personas, portándose amistosamente y luego poniéndose arriba como figura de contención, o a veces pidiendo también ser contenido. En este caso es necesario desarrollar con el dos social mucha claridad en relación a la definición de los roles, prestando especial atención al respeto de los límites.
El dos social muestra un narcisismo basado en la competición territorial y sexual. La necesidad de distinguirse y conquistar en estos ámbitos es la consecuencia de un desplazamiento de la autoestima afectiva hacia la autoestima territorial. […]
Un importante cambio terapéutico en el dos social ocurre cuando deja de tratarse a sí mismo como un neurótico y comienza a notar el daño que es capaz de hacer a los demás: esto significa descubrir la propia naturaleza criminal […] Quien presenta una estructura de carácter criminal tiende a imponer sus propias reglas a los demás de forma implícita o explícita. Una estructura criminal con carácter agresivo se impone a través de la fuerza; quien, al revés, tiene un carácter manipulador, consigue el mismo objetivo gracias a instrumentos de control menos visibles. En relación con los demás la estructura criminal tiende a desequilibrar en favor propio la compensación entre dar y recibir. El cambio terapéutico para estas personas consiste en darse cuenta de cómo tienden a ocupar una posición de poder y de control sobre los otros y de cómo intentan sacar ventaja sobre los demás. […] A un dos social le sirve desarrollar el sentido de culpa […] Le sirve también dejar de encontrar buenas justificaciones para cada acto no ético cometido. Un cambio en este sentido consiste en desarrollar la capacidad de recibir críticas y desnudar sus motivaciones profundas.
Cada criminal -nos dice Perls- posee una vida secreta y una vida de cobertura, que muestra a los otros y que representa una cara social aprobable para evitar las penas de la ley. En las estructuras criminales existen toda una serie de intenciones escondidas, vividas en secreto e invisibles a los otros. La intención secreta del dos social consiste en hacerse adorar, en alcanzar el poder y el éxito individual. La fachada social, por el contrario, consiste en mostrarse cálidos y relacionales, dispuestos a ayudar en modo magnánimo y fiel. Un cambio importante consiste pues en hablar honestamente, revelando las propias intenciones egoístas, confesando las propias acciones no éticas y mostrando las propias partes de profunda vulnerabilidad. […]
Bajo una estructura narcisista como la del E2 social hay un organismo que sufre, sea a causa de las heridas y las emociones alteradas de la infancia, sea por la falta actual de conocimiento y satisfacción de las propias necesidades, debida a la inversión de casi toda la energía en mantener los procesos narcisistas. […] En cuanto a la conciencia, no al considera y no la ve en la medida en que no considera ni ve las necesidades y emociones de otras personas: el orgulloso tiene tan poco en cuenta el corazón de los demás como el suyo propio. […] Un ingrediente de esta estructura consiste en la tendencia a creer ciegamente en las propias ideas y mapas cognitivos, y enunciarlos con tal sentido de certeza y de verdad que se obtiene un efecto seductor poderoso con las personas débiles e inseguras. Otro modo de seducir consiste en disfrazar esta competición secreta de pseudocompasión. […] Toda la estructura narcisista del rasgo se funda sobre la negación de las emociones del otro […] de igual modo, también se le niegan al otro sus necesidades, que no aparecen como importantes en el teatro de la conciencia del individuo orgulloso.>> (Baiocchi, en Naranjo Op. Cit.)

Es posible que el E8 (la Lujuria) en un estado desintegrado sea el que manifiesta más comportamientos perversos y crueles. En la red he leído que el actual presidente de los Estados Unidos manifiesta este eneatipo. Es un hombre (y su equipo) despótico, que deslegitimiza, está cargado de prejuicios y clivajes, desacredita, niega lo que ha dicho,  se justifica, culpa a sus críticos de ser la causa de todos los males, se cree sin límites y pretende estar por encima de la Ley. Muchas de sus actitudes con aquellos que lo cuestionan son las que lleva a cabo un perverso narcisista con su víctima. Y las actitudes con aquellos que lo apoyan también: les dice lo que quieren oír, se presenta como salvador, cambia sus argumentos en función de lo que le conviene, etc.

<<El E8 no tiene capacidad empática. Considerando que no tiene contacto con sus emociones, el vínculo con los demás puede ser muy fuerte e intenso no porque sea sensible a las necesidades del otro, sino más bien porque está movido por la compulsión a defender a quien le pertenece. Debido a esta falta de empatía respecto de la relación afectiva (sentimental o de amistad), no tiene conciencia del modo en que llega a someter a sus allegados, y no se preocupa del juicio de los demás; toma contacto con la culpa con mucha dificultad. Es autónomo y, a menudo, despótico y prepotente. Su motivación no es mostrarse superior sino obtener la satisfacción de sus necesidades.>> (Naranjo Op. Cit.)

<<El Jefe o eneatipo 8, es una persona arrogante y lujuriosa que pretende en todos los casos, tener la razón. Habrá de imponerla a través de la humillación, el sarcasmo, la ironía y la intimidación, si fuese necesario. Es la personalidad que reza “la causa justifica los medios” lo cual significa que nada le detendrá con tarde obtener su propósito. Frente a la resistencia, defenderá con pasión su punto de vista. Una discusión es algo estimulante para él, por lo cual no la evita, por el contrario, la aviva en pos del desafío que significa demostrar su poder.
Temerario, toma lo que quiere.  Dominante, competitivo, intenso en todos los aspectos de su vida: trabajo, sexo, bebida, comida. Son Posesivos y territoriales: las cosas, las personas, las empresas (aun gubernamentales) les pertenecen.
Lamentablemente nuestro país, se ha convertido en una mata de eneatipos 8. Son los niños que crecen en medio de la violencia y mañana saldrán a cobrarle al mundo su falta de ternura y compasión hacia ellos. Es el líder sindicalista, es el líder barrial o el pandillero que genera admiración en sus observadores quienes prefieren copiarlo por la admiración que genera su poder y alcance económico, dada la carencia de mejores modelos a seguir. Es el niño que tiene que trabajar a destiempo, que sufre abuso de los mismos padres y al dormir su sensibilidad, se convierte en un adulto tiránico, agresivo, implacable que no siente culpa o remordimiento frente a sus actos.>> (5)

Y para acabar de matizar,  <<El 8 Subtipo Social, con su “amistad congraciadora”, es el que menos parece Ocho, ya que posee un manto de simpatía y amistad. Es el Lobo disfrazado de cordero. Son más idealistas, quieren conseguir cosas para un fin bueno, pero no reparan en los medios. Para ellos, “El fin justifica los medios”. Es el “Justiciero” del Eneagrama. Suelen manejarse con códigos de mafia: La pasión está puesta en la complicidad “yo estoy por ti y tú estás por mí”, para ellos la amistad equivale a una alianza de sangre cuya traición se paga con la muerte…Hacen un culto de la palabra “compadre”. Generalmente, se los ve más en la Politica, a diferencia del Ocho Conservación que se dedica más al mundo Corporativo.>>(6)

Con todo, iré ampliando la información (tengo interés por los E3 yE6) agradeciendo de antemano las aportaciones que hagan l@s lectores/as.

© Xavier Oñate Pujol Febrero 2017

Referencias:

(1) Psicoen.blogspot.com.es
(2) Bouxoux, J-C. Los perversos narcisistas. Arpa Editores.
(3) Naranjo, C. 27 personajes en busca del Ser. Ed. La Llave.
(4) PobreNiñoPijo (Tribulaciones de un 3 sexual)
(5) Kirssy Lorenzo
(6) PobreNiñoPijo
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Los perversos narcisistas. Entrevista a J-C Bouchoux.

Dialogar amb un Pervers Narcisista

dialogar con un narcisista perversoÉs picar pedra. I el més probable és donar-se amb el martell en els dits perquè el Pervers narcisista només escolta el que li interessa i, d’una manera malaltissa, necessita que la víctima passi per la pedra i li doni la raó. La Víctima sol necessitar, també d’una manera gairebé obsessiva, que el PN comprengui el seu punt de vista, l’escolti i sobretot que la reconegui com a persona, convertint l’assumpte en una qüestió de dignitat personal.

A la Víctima li costa comprendre que el Pervers narcisista només veu el que vol veure. Qualsevol situació que suposi perdre la imatge ideal que té de si mateix o del que ambiciona, posarà al PN a la defensiva i li farà negar qualsevol altra realitat que no sigui la seva. I si la Víctima s’entesta a ser escoltada -cosa natural i comprensible en una persona que desitja mantenir sana la seva autoestima- el conflicte està servit. La base d’aquesta situació és que hi ha un fort vincle (familiar, laboral, de parella …) entre els dos. Si no hi ha vincle, la Víctima ja hauria enviat a prendre vent al manipulador temps enrere. El Pervers narcisista, en ser ferit el seu orgull i necessitar sentir-se superior, atacarà a la Víctima fent tot el possible per rebaixar-la, desestabilizant-la i atacant directament a la seva autoestima.

El Pervers narcisista ignora tota realitat que no li interessi. Sí, és un tema d’ego. I la Víctima intenta desesperadament que el pervers escolti i reconegui la seva realitat, una manera de reforçar la seva autoestima. I sí, també és una qüestió d’ego. El Pervers narcisista ignora, menysté, nega o menysprea la realitat (opinió, punt de vista, fets constatables …) de la Víctima; i la Víctima necessita, urgeix i anhela que el pervers reconegui el seu punt de vista i li d’un lloc en la relació. Sol succeir que l’anhel de la víctima és que l’altre digui “sí, m’he equivocat, ho he fet malament, t’he enganyat, t’he fet mal i et deixo en pau, etc.”

Però, com farà això una persona que en la seva autoimatge és perfecte, immaculat i sense culpa? És impossible! La seva responsabilitat i la seva culpa l’han de col·locar en un lloc diferent a ells! Acceptar plenament la seva culpa li implicaria assumir que no és el que creu que és, és a dir, bona persona, amb valors i amb principis (i que només ataca per defensar-se dels dolents que els envolten). Acceptar la seva responsabilitat li suposaria acceptar que també és un malintencionat, egòlatra, que pateix de cobdícia, avarícia, que menteix per sortir-se’n amb la seva… resumint, que és insegur i que té por. I no pot ni vol. I si la seva víctima treu les seves contradiccions a la llum, l’atacarà sense fer gaire soroll, procurant no deixar rastre ni proves.

I com maltracta sense deixar rastre? Amb l’assetjament i maltractament psicològic, que al principi passa desapercebut: comentaris subtilment despectius (i.e. No toleraré que em continuï lladrant pel simple fet de dir-li que no m’agrada el seu treball), donar la volta a la truita de qui és el pèrfid (i.e. el noi que descobreix en un xat de la seva parella que s’entén amb un altre, i la parella li deixa anar un “què malèvol que ets que has mirat el meu xat sense el meu consentiment!”), la col·locació de tota la responsabilitat del conflicte a la víctima ( “Què has fet tu per arribar a aquest nivell de conflicte amb la teva companya?” i la seva resposta és “Jo, res!”), i la utilització de llenguatge paradoxal (i.e. t’estimo amb bogeria, però per a continuar la relació has de canviar), entre d’altres recursos.

És important recordar que els Perversos narcisistes són persones que s’enganyen a si mateixes, s’autoconvencen dels seus arguments, i per això són tan bons enganyant i convencent als altres. Només es pot descobrir-los confrontant les seves contradiccions en el moment o contrastant les seves paraules amb els fets (documents, actes, e-mails …), així com estant molt atents al tipus de llenguatge que utilitzen. Tot i així, les conseqüències d’aquesta confrontació sol ser la seva agressivitat (gairebé mai física, gairebé sempre amb assetjament moral). Un dels seus objectius és desestabilitzar les seves víctimes a través de la comunicació. En la literatura sobre els Perversos narcisistes i altres manipuladors (M.F Hirigoyen, J.C. Vicente Casado…) se sol afirmar que tendeixen a impedir o negar la interlocució amb la víctima per generar-li més pressió. En aquests casos la recomanació està en impedir que la comunicació es talli, amb comunicació assertiva, per exemple.

I també n’hi ha que s’escuden en el “diàleg” per desestabilitzar a les víctimes i el seu entorn. Succeeix quan la víctima posseeix una cosa que l’assetjador desitja intensament i li interessa mantenir el contacte. Aquest no nega la comunicació, sinó al contrari, fomenta les trobades amb la Víctima, sobretot quan sap que aquesta no té ni el coneixement tècnic, ni la facilitat de paraula, ni la força per debatre amb ell. Aquesta suposada bona voluntat de “diàleg” és, per a la Víctima, un parany: Si accedeix a aquest “diàleg” i està debilitada, serà pressionada per una gota malaia, fins que deixi de resistir-se i cedeixi als desitjos, punt de vista i voluntat del Pervers narcisista. Si la Víctima accedeix a aquest “diàleg” estant forta i posant límits ferms, serà provocada i irritada fins que acabi explotant d’indignació, es mantingui ferma i inamovible en el seu punt de vista, o posi el cas en mans d’un advocat, amb la qual que el Pervers narcisista obté la justificació perfecta per presentar-se com víctima de la ira, de la negació de diàleg (que en realitat és finalitzar un monòleg encobert) o de la mala voluntat de la víctima real.

Quan els interessos d’un Pervers narcisista i el seu interlocutor convergeixen, la perversió no es manifesta, al contrari, el primer és un personatge encantador que li encanta que l’ensabonin. Si divergeixen o s’oposen, és quan apareixen els problemes. La protecció més eficaç contra aquest conflicte és evitar augmentar-lo allunyant-se d’aquesta persona, mantenint fermament els límits i no reaccionar mai. Però aquesta solució no se sol poder portar a la pràctica perquè el Pervers narcisista ja s’ha encarregat de que el vincle entre ell i la seva víctima sigui molt estret (a través de l’afectivitat, de l’econòmic, etc.).

Una altra bona solució és la comunicació assertiva, amb la qual es pot parar els peus als intents de manipulació i xantatge, reafirmar-se en la pròpia veritat respectant al manipulador i sobretot respectant-se a un mateix. Però en els casos més greus no és viable per la complexitat de la situació. Si la víctima ha estat sotmesa a un assetjament prolongat i està molt debilitada, difícilment tindrà temps ni energia per aprendre a gestionar les manipulacions sense escrúpols d’un Pervers narcisista en fase activa. En aquest cas el més recomanable és delegar en un professional el contacte amb l’assetjador i enfortir els punts de suport emocional amb persones sensibilitzades.

Dialogar implica que quan una part expressa, l’altra escolta i viceversa. Un Pervers narcisista només escolta el que li interessa; la resta no existeix. I evidentment no li interessa escoltar a una persona que li diu i li mostra el que no vol escoltar ni veure. És més, la intenta empetitir per callar-la i sortir-se’n amb la seva, sentir-se superior o per venjar el seu orgull ferit.

La víctima, donat el vincle que té amb l’assetjador, necessita ser escoltada com ella mateixa escolta al manipulador (sol tenir certa dependència de l’assetjador, dificultant acceptar que no la vulgui o accepti). Iñaki Piñuel, autor de “Mobbing. Com sobreviure a l’assetjament psicològic en el treball “, destaca que les persones més proclius a patir assetjament són altament empàtiques. Una persona amb empatia és aquella que sap “llegir” emocionalment a una altra persona, sap escoltar els altres, comprendre els seus motius i preocupacions.

Tot i que el Pervers narcisista també sap “llegir” emocionalment a l’altra persona, és incapaç d’escoltar-la, de posar-se en la seva pell ni “solidaritzar-se” amb el seu dolor. Al contrari, utilitza aquesta “sensitivitat emocional” per aprofitar-se de la seva víctima, sotmétre-la i humiliar-la. Ens trobem aquí amb dues persones que saben parlar, però només una que sap escoltar (amb el cor). En aquesta situació, el diàleg honest i l’entesa mútua, per molt bones paraules que hagin, és impossible.

Només quan la víctima comença a assumir que el Pervers narcisista només busca el seu propi benefici i no li donarà el que necessita (llevat que la víctima passi pel seu cèrcol), començarà a deixar de ser víctima. Si és el teu cas, com a persona començaràs a deixar de justificar-te, de pretendre que et comprengui, de desesperar per la seva falta d’empatia, les seves mentides i els seus xantatges; podràs començar a adonar-te que no el necessites tant com creies (a ell o el que t’havia donat: afecte, treball, seguretat, amor…) i a acceptar que només et tens a tu mateix/a; començaràs a respectar-te i fer-te respectar, a assumir que perds un ideal però et guanyes a tu mateix/a. Quan acceptes que perds una persona que en el seu dia et va prometre l’Edèn, comences a recuperar la persona més important perquè puguis viure la Vida: tu mateixa.

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Ser víctima d’un Narcisista pervers

© Xavier Oñate Pujol maig 2016

Educant en les emocions i l’empatia: Toshiro Kanamori.

Pensant en els altres. Un fabulós reportatge que demostra que a l’escola no només s’han d’ensenyar continguts curriculars, sinó també la Vida en sí mateixa i la canalització d’emocions i sentiments que formen part de casdascún dels infants.

Mestres, educadors, mares, pares… despertem!!

 

Americans are obsessed with parenting advice. So why are our kids so miserable?

Americans are obsessed with paconsells per a paresrenting advice. Bloggers, magazines, whole Web sites urge us to do more. Or less. Be more Chinese, they implore. Or more French.

But despite this constant flow of advice, we have very little idea how to make kids happy. Quantitative measures show that American children are among the most miserable in the developed world, and there’s a growing gap between our kids and those in other nations. America’s teens “trail much of the world on measures of school achievement, but are among the world leaders in violence, unwanted pregnancy, STDs, abortion, binge drinking, marijuana use, obesity, and unhappiness,” according to adolescence scholar Larry Steinberg.

At their core, a country’s policies and practices are driven by belief systems. And while other developed countries are taking a supportive attitude toward their future citizens, America seems mired in the ancient, dehumanizing beliefs about children that will continue to hold our kids back, and eventually the country as well.

For most of human history, there was no time of life known as “childhood.” Children simply went from being immature humans to being miniature adults as soon as they could dress, feed, and toilet themselves. They were considered sub-human: depraved, filled with the devil, incapable of feelings like fear, pain, or terror. As a result, child maltreatment was the norm, perfectly legal and widely practiced. Infanticide was widespread, and children were “civilized” with force—regular beatings, physical and emotional violence.

There was a revolutionary shift in the treatment of children during the Age of Enlightenment. Philosopher John Locke argued that a child was a “tabula rasa,” a blank slate upon which the environment etched the form. Jean-Jacques Rousseau said children were inherently good, and if protected and treated with kindness they would naturally flourish.

Reforms in education and parenting followed, and between the 18th and mid-20th centuries, education and parenting shifted in Western countries from subjugation to “socializing”—less conquering of the will, more guiding and teaching. Children were increasingly seen as precious and sacred.

The past century has brought some protections and rights to children in recognition of their vulnerable developing status, including limits on labor, outlawed infanticide, protection from abuse, and mandatory education. But echoes of these earliest beliefs still haunt American policies and practices today.

Take, for example, the American value on the sanctity of the family. America and Somalia are the only countries in the UN that have refused to ratify the UN Convention on the Rights of the Child, an agreement that ensures children’s basic rights, and urges states to place children’s needs at the center of policy-making. Protesting a “nanny state,” American conservatives have blocked ratification, objecting to government intrusion into their family autonomy and fearing that children’s rights might trump those of adults.

A similar objection is raised when it comes to spanking. Recently, Minnesota Vikings player Adrian Peterson made the news for “disciplining” his 4-year-old son with a tree branch, injuring the child’s back, thighs, and a testicle. In spite of research that shows that spanking is ineffective as a disciplinary method and can harm children’s future health and well-being, Peterson is, in fact, among the majority of Americans: At least three-quarters of families still approve of spanking and have spanked their children at least once; and corporal punishment is still legal in 19 states. Other countries, though—43 so far, in Europe, Latin America, and Africa—have stepped up to protect children by banning spanking and corporal punishment. America clings to the sanctity of parents’ right to determine the fate of their own children, including the right to hit them.

Secondly, we seem unfazed by the current level of violence against children. Since 1963, 166,500 children have been killed by guns. That’s more than the number of American soldiers killed in action abroad in the Vietnam, Afghanistan, and Iraq wars combined. American children are 17 times more likely to be killed by a gun than children in 25 other rich countries combined. There have been 74 school shootings since Newtown, when politicians promised never again.

Congress passed a federal law on child protection in 1974, yet a quarter of children are still traumatized in their own home. Research shows that trauma disrupts children’s brain development and impairs their later health and well-being. And America’s bullying rates stubbornly remain in the top third among developed countries. Even our infant mortality rates are among the highest in the developed world—only Slovakia, Latvia, and Romania are worse.

Current research shows that when we engage constructively with children’s feelings, they have better psychological health, better relationships, and higher achievement.

But instead, we drug our kids and teens. According to Steinberg, though ADHD rates are roughly similar around the world, he says, Americans use 75 percent of the all ADHD medication taken on the planet. We are fourth from the bottom in educational attainment among developed countries. Other countries treat the psychosocial context of the child, offering therapy and working with the families.  Or we punish or expel children from school—preschoolers are being expelled in record numbers, and zero tolerance programs are reducing children’s educational achievement, increasing their contact with the criminal justice system, and failing to improve schools overall. Almost two-thirds of our high schools have armed security guards.

Research shows that children come into the world with a positive bias—they are prepared to be empathic and show kind behaviors toward others as soon as they are able to—but we are squandering that potential. UNICEF ranks American children 26th out of 29 rich countries on overall measures of well-being, and American kids rate themselves in the bottom quartile on measures of happiness. Our teens are more stressed than adults and feel less supported than teens in other countries. One study found that teens today are five times more likely to meet the cutoff for significant psychopathology than teens were 75 years ago, using the same measure of psychological health. Youth suicide attempts are more frequent here than in most other countries, resulting in about 4,600 deaths a year.

Of course, many American individuals and organizations work hard on behalf of children’s well-being. But it’s not enough. Developmental scientists now believe that child outcome depends upon how well the goals of the larger environment—from families to neighborhoods, to culture and the economy—align to support their development.

Other countries are moving on with progressive attitudes and policies, cultivating the best in their future citizens and economic producers. They provide preventative health services, invest in early childhood education, support parents to stay home with newborns and sick kids, offer free education, and protect children from known risks, to name a few. Meanwhile, American attitudes depress our kids well below our international competitors on many crucial measures.

Nelson Mandela said, “There can be no keener revelation of a society’s soul than the way in which it treats its children.” It’s time for America to take a hard look at its own soul.

The Washington Post